Después de un laborioso trabajo de restauración en el taller del cordobés Francisco Romero Zafra, Nuestra Señora de la Soledad ha vuelto a Daimiel. El regreso se produjo el pasado sábado con gran espectación por parte del público que quería ver el nuevo aspecto de esta Dolorosa del Viernes Santo. El trabajo llevado a cabo por el imaginero ha sido muy respetuoso con la imagen original, si bien ha introducido algunos aspectos característicos de sus trabajos como los ojos llorosos y rojos, seña de identidad del cordobés.
Pero un trabajo tan importante como el de la restauración lo ha llevado a cabo el bordador que ha elaborado 2 nuevas sayas (y otra que está en proyecto) para la Soledad. Con la que se presentó (una granate), ha sido elaborada con partes de otra antigua saya que se encontraba en mal estado, enriqueciéndola notablemente. La saya negra (que se utilizará el próximo més de noviembre, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos) es completamente nueva, con un bordado bastante elegante, y la futura (de color blanco) irá bordada en tisú de plata con hilo de oro. Sin duda un gran acierto de esta Corporación de Penitencia, pues dejaremos de ver a Nuestra Señora de la Soledad condenada a vestir siempre igual. Un acto de justicia.
La mayor sorpresa para muchos no fué la restauración ni las nuevas sayas, sino la nueva forma de ataviar a esta imagen, algo que venía pidiendo a gritos desde hace muchas años y que por fin se han atrevido a afrontar. La vimos más elegante que nunca, le vimos por primera vez el perfil de la cara, el cuello y la frente... en fin, todo un acierto. Por fin nos planteamos en Daimiel que las imágenes se visten de forma diferente, no como hace 50 años. Por fin nos planteamos que cambiar de saya y manto a una dolorosa no es intención de llamar la atención, sino una necesidad. Por fin nos planteamos muchas cosas. Enhorabuena a la hermandad por este gran trabajo.

Francisco Romero Zafra durante la presentación del trabajo en el Centro de Pastoral Josefinas

Un momento de la presentación

Aspecto que presentaba la Parroquia de San Pedro durante la Eucaristía de la tarde, donde los fieles pudieron comprobar in situ el nuevo aspecto de la Virgen.

Magnífico altar de cultos en el que se presentó a la Dolorosa.

Como ven, lo narrado anteriormente casi se queda corto. Esto es elegancia.

Lo de eliminar los focos estilo "tómbola" ya nos va a costar más.

En esta foto Romero Zafra visita el resto de la Parroquia, contempla al Cristo del Consuelo y se queda fascinado con la policromía, nadie le habia dicho que habia un Castillo Lastrucci crucificado. En la foto el anterior presidente de la Corporación del Miércoles Santo, nuestro amigo Pedro González Mohino.